domingo, julio 05, 2009

El balcón

"Estaba asomado al balcón, sin nada que hacer salvo ver la vida pasar seis pisos más abajo. Era un domingo de verano, y por lo tanto, no había mucho que ver. El sol caía abrasador, como un castigo sobre la ciudad y sus habitantes. Y se le ocurrió preguntarse qué habría sido de La Tierra de no haber ocurrido eso que llaman "evolución". Ese primer bichito unicelular se las habría apañado, y nuestro pensador no estaría ahora mirando por el balcón. La vida, en su forma más primitiva, hubiera seguido sin nosotros: ríos, árboles, tormentas, y desiertos, seguirían siendo salvajes, seguirían su propio ritmo, y su propia y peculiar evolución, todo en perfecta armonía, en completo equilibrio. A lo mejor no somos más que un cáncer que surgió de las entrañas de La Tierra para tocarle las pelotas. Si esta teoría pudiese llegar a mantenerse, cada uno de nosotros seríamos simples células pochas dando vueltas por un enorme cuerpo moribundo: no somos importantes, no somos nada, y sin embargo, contamos historias; nuestras historias.

Nunca pensó que su vida sería así. Es raro, porque siempre lo había tenido todo claro, pero por más que se organizaba y se esforzaba, siempre había algo que fallaba. Su especialidad eran los planes que no salían, y como él había diseñado su vida como "el plan definitivo", también le salió mal.

"Las cosas hay que hacerlas bien" y se propuso arreglar todos los desconchones que iban derrumbando su vida. Y escribió una lista con las soluciones a sus problemas:

-Mudarse
-Enamorarse
-Encontrar un trabajo que le permita mudarse
-
-
...

Bueno, sus opciones eran limitadas, pero nuestro muchacho no se rendía, porque esta era su lista de posibles; siempre prefirió los imposibles:

-Mudarse
-Enamorarse
-Encontrar un trabajo que le permita mudarse
-
-
...
Hum. Esto no solía ser así. Antes nuestra criatura tenía una lista de imposibles.
Quizás no sea capaz de alcanzar los posibles porque se ha quedado sin ilusión por los sueños que no conseguirá."

Escuchando Trainspotting, de Primal Scream